Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.
2 Timoteo 1:1-6
Incentivar a nuestra generación a marcar su generación aún antes de nacer, debe ser nuestro objetivo. Cada persona que conoce a Jesús es responsable de dejar huellas en su familia antes de ganarse otras familias. En esta historia observamos como la abuela Loida se gana a su hija Eunice y ella a su vez. A su hijo Timoteo. Pablo reconoce la enseñanza que hay en Timoteo (V. 3-4) por la formación de su abuela. Le llamo tanto la atención, que él deseaba verle y oraba por el para que esté se multiplicará en su conocimiento y ganarse a otros.
Es importante establecer lo que hemos aprendido para ganar a otros para Cristo. Pablo sabía que lo que había en Loida y Eunice era algo verdadero. Una fe no fingida que transmita a su generación (V. 5). Es vital con el comportamiento de los hombres y mujeres de Dios con su familia, para que podamos dejar huellas imborrables de bendición en nuestra generación.
Es Necesario Dejar el temor, para enseñar a nuestro hijos lo que hemos aprendiendo (V. 6-7). El único manual perfecto para dejar el temor y enseñarles, es la Palabra del Señor y aunque hay muchos libro buenos de enseñanzas para padre, cómo los del autor Antonio Pérez Esclarin. Pero la mejor escuela para padres y escuela para hijos es el hogar, donde nosotros como padres desechamos el temor para que ellos también lo desechen y los desafiemos e impulsemos a seguir adelante marcando la diferencia en ellos y sus generaciones.
Dejando Huellas. “Algo que marco mi vida fueron los altares familiares que hacían mis padres todos los días, era algo verdadero, no fingido. Y gracias a Dios por esa formación hoy sirvo a Dios en el Ministerio como pastores Junto a mí esposa Ana María y mi hija Ysaymar Parra que le sirve al Señor en canto y danza desde pequeña marcando a su generación.”
Pr. Eber Parra
Fuente: Nehemías Parra